lunes, 29 de abril de 2013

Acampada de SupervivenciAL 2013

Un año más los animadores y monitores de Aire Libre hemos realizado la acampada de supervivencia. Esta acampada nos hace crecer como personas y nos enseña el verdadero sentido de las palabras: compañerismo y superación, esta vez en el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla.

El viernes 12 de abril salimos de la estación de Virgen del Rocío rumbo a la estación de Cazalla-Constantina. Al llegar nos dispusimos a andar con la mentalidad de que esa iba a ser nuestra principal actividad durante ese fin de semana. Tras varias horas andando conseguimos llegar a Constantina con cerca de 13 km en nuestros pies. Esa tarde sentíamos una  sensación totalmente especial, nos vimos todos en la estación con la duda e incertidumbre de qué era lo que nos iba a suceder ese fin de semana, ¿llovería? ¿nos perderíamos? ¿conseguiríamos aguantar tantos kilómetros?

El sábado 13 de abril nos despertamos muy temprano y con muchas ganas de ver qué nuevas anécdotas sacaríamos para contar nada más ver a nuestras familias. Nuestra meta era llegar a San Nicolás del Puerto, parando para comer en el Cerro del Hierro y, aunque ese no fue exactamente el plan, lo conseguimos. Al llegar a San Nicolás nos reunimos todos los grupos y nos dispusimos a hacer la oración y la actividad de la noche.

El domingo 14 de abril, llevábamos en nuestros pies 24 nuevos kilómetros y nos disponíamos a realizar 13 más, que completan la friolera del medio centenar de kilómetros, más los “desvíos” que cada grupo realizó por su cuenta. A las 12h de la mañana se acababa el fin de semana que nos había hecho mejorar tanto en lo espiritual como en nuestra forma de ser.

En esta acampada hemos conseguido tener un contacto más cercano con la naturaleza y hemos podido sentir a Dios cerca de nosotros, en cada momento que decaíamos, un compañero nos decía palabras de ánimo, con el simple símbolo que podía hacer cualquiera de nosotros al ofrecer su comida para todos o esas gotas de agua que tanto ansiábamos beber. Aire libre una vez más ha conseguido sacar lo mejor de cada uno de nosotros ofreciéndonos la mejor virtud que sabe, enseñarnos a sonreír y a repartir ilusión en cualquier lugar en el que estemos.

Carmen Velamazán Pardomo

miércoles, 27 de marzo de 2013

ALlanando el camino

A veces el espíritu aventurero se superpone al cofrade y, como en esta ocasión, se sacrifican días tan privilegiados como el Sábado de Pasión, Domingo de Ramos o Lunes Santo para disfrutar del ambiente montañoso que tanto gusta en Aire Libre.

Mi intrépido compañero Luis Sahuquillo y yo, representando a nuestra querida Asociación, nos adentramos en lo más profundo de una de las sierras más desconocidas y bellas de la península, la jiennense sierra de Cazorla, Segura y Las Villas. 

A pesar de la intensa lluvia, que nos impidió realizar las excursiones previstas, tuvimos la oportunidad de recorrer espectaculares senderos de caminos rocosos y vistas soberbias,  algunos a la vera del Guadalquivir más joven y otros al borde de la serranía. Cascadas se suceden a cada paso, las nubes flotan a nuestra altura y sin gran esfuerzo divisamos muflones, gamos, ciervos y demás engendros campestres. Además, visitamos pueblos como Cazorla, Arroyofrío o Beas del Segura. 

Por último, pusimos el broche final a este viaje atravesando el Pantano del Tranco, que luce el máximo volumen de agua en toda su historia.


Este no es ni mucho menos el mejor episodio de la Asociación pero, quién sabe si Luis y yo hemos allanado el terreno para una futura acampada, una acampada donde podamos convivir en este entorno con nuestra gente de Aire Libre; por ejemplo en la acampada de supervivencia.

¡Nosotros estamos preparados! ¿y tú?


Nacho López Alfaro

GuarderíAL - Teatro Proclade Bética

El pasado sábado 16 de marzo disfrutamos como niños (y nunca mejor dicho) en la guardería que servía de apoyo a la obra de teatro "La venganza de Don Mendo", del grupo Sur a Sur, que se representaba en el salón de actos del Colegio. Ésta, destinará los beneficios al proyecto "Salitas infantiles" en Honduras a través de Proclade Bética. 

Aire Libre ofreció para el teatro, como ayuda innegable a Proclade, una guardería en la sala multiusos que hay en el Patio Blanco donde, durante varias horas recordamos nuestra infancia jugando y riendo con los más peques. Al ser ésta una actividad (llevada por varias chicas) de Aire libre la diversión estaba tan  asegurada que incluso diría que lo pasamos mejor nosotras que los propios niños y, es muy posible, que estuviéramos cuidando a, quién sabe, unos futuros animadores...

Un cordiAL saludo y ¡hasta la próxima!

                                                                                                                                                                                                                                   

Julia Márquez Martínez

Experiencia Semana Solidaria

Fue un 24 de Noviembre cuando comenzó, la que sería, una de las mejores semanas de mi vida, una semana que rompió todos mis esquemas, y que, por primera vez, pasaríamos de la teoría a la práctica.
Mi grupo, formado por 10 alumnos y 5 responsables, compartiríamos una semana de experiencias, de dudas, de preguntas pero también de respuestas.
Cogimos un tren con rumbo a Almería y allí nos recibieron las religiosas de vida activa, de la Congregación de las Hermanas Mercedarias. Las hermanas nos dejaron una pequeña guardería, en la que conviviríamos durante 6 días, en San Isidro de Níjar.

Las Hermanas llevan a cabo muchas tareas en este pueblo con los inmigrantes, como puede ser el taller donde hacen pulseras, llaveros, bolsos y carteras, que después venden y reparten beneficios entre los inmigrantes que trabajan allí; tienen una pequeña escuela para mujeres inmigrantes para que puedan aprender el idioma: a leer, a escribir y vocabulario; también sacan adelante un almacén en el que reparten comida cada quince días a todos aquellos que lo necesitan; su último proyecto, en el que participamos activamente los dos últimos días, consiste en habilitar unas pequeñas casas alquiladas para los inmigrantes.

¿Por qué habilitar esas casas alquiladas? Porque la mayoría de los inmigrantes viven en asentamientos cerca de los invernaderos en los que trabajan ilegalmente. En todos estos asentamientos falta el agua y la electricidad, por lo que no cumple con las condiciones adecuadas para que puedan vivir durante años.

Nosotros hemos participado en todas las actividades. Y todas ellas, desde el reparto de comida entre los inmigrantes y limpiar los asentamientos han sido únicas. Y, a pesar de todo lo que nos pudiéramos esforzar limpiando y trabajando, ellos, hemos recibido más de lo que hemos podido dar.

Hemos tenido la oportunidad de escuchar sus experiencias, sus vidas, cómo han llegado hasta España, todo lo que han tenido que pasar, todas sus angustias, sus miedos, sus esperanzas y desesperanzas, sus momentos de flaqueza y de valentía, y como, a pesar de que no tiene trabajo y viven en condiciones precarias, te sonríen; porque sorprende que una persona cuente una historia tan dura con una sonrisa en la cara.

Me es imposible explicar lo que esta semana ha significado para mí, el cambio que ha supuesto en mi vida, como ha cambiado mi opinión respecto a estas personas, y sobretodo, la huella que ha dejado en mí, porque, lo que está claro es, que esta semana para mí no ha sido indiferente, pero hay una frase que podría resumir mi experiencia en Níjar, fue la frase con la que se despidió un inmigrante de nosotros cuando nos íbamos: es compartiendo, como se da la vida.

Monte Barneto del Río

Experiencia Semana Solidaria

Sevilla. 24 de Marzo. Las cuatro y media de la tarde. Puerta de autobuses del Colegio Claret. Un grupo de 16 personas emprendíamos nuestro camino hacia Onuva, situado en la Puebla del Río, Sevilla.
El nombre de ''Onuva'' proviene de ''Anav'' que es el singular de la palabra hebrea Anawin, significa: el hombre abajado y afligido, manso y sosegado aún en la prueba, humilde. Humildad que se relaciona con la justicia, el temor de Dios, con la fe y la fidelidad.
Salíamos de Sevilla con más temor que seguridad, con más preocupación que alegría, con más curiosidad que fe.

Onuva es un destino muy cercano. Cercano físicamente pero ninguno de nosotros éramos capaces de imaginar esta realidad existente a 15km de nuestras casas; se escapaba de lo imaginable.


En cuanto llegamos, nos recibieron cálidamente y enseguida nos enseñaron donde íbamos a dormir durante esa semana. Una vez organizadas las habitaciones emprendimos la acción; nos dirigimos hacia la casa donde se encontraban los residentes; comenzaba nuestra aventura. 

Entramos en la casa, nos dirigieron hacia el salón, y ahí estaban todos; algunos sonriendo, otros serios y otros indiferentes. Unos nos hablaban, otros seguían en su pequeña burbuja y los restantes mantenían fija la cabeza hacia el suelo como si nadie estuviera a su alrededor. El impacto es enorme, no sabes como reaccionar y cuando pones los pies en el suelo hay algo que te empuja a acercarte, tocarles, hablarles y cuando te das cuenta ya estás hablando con cualquiera de ellos y se convierten en amigos, que sin decirte ni una palabra, te lo dicen todo. Hasta con aquellos que no hablaban, mantenías conversaciones, porque con un simple apretón de mano, te respondía a todo. 


La semana transcurre de forma discreta pero cada pequeño detalle te hace sentir algo que jamás habías experimentado. Entonces comienzas a ver a Dios en cada sonrisa, en cada caricia, en cada hermano de la comunidad que sacrifican su vida íntegramente por el prójimo sin recibir nada a cambio. En todo ese recinto se respiraba a Dios en cada esquina; Dios estaba en ellos y ellos estaban contigo. Sólo puedes dar las gracias, agradecer al cielo la oportunidad que te ha brindado, ya que tú has recibido muchísimo más de lo que has dado. 
Ahora, echas la vista atrás y recuerdas aquella primera sensación de dolor al conocerles, pero que poco a poco se iba transformando en amor, en puro amor.
Y esos son ellos. Increíbles, fuertes, humildes, valientes... FELICES; ellos son felices sin tener nada y nosotros que lo tenemos todo y no nos lo merecemos no somos capaces de valorar. Nosotros íbamos a ayudarles a ellos, y han sido ellos los que con su honesta mirada, nos han limpiado el corazón.
Llegué a Onuva con ganas de volverme; pero regresé con ganas de quedarme.


Reyes Moreno Romero